miércoles, 1 de octubre de 2008

La Exhumación de Prometeo

Pensaba que eran ascuas las cenizas,
las protegí del aire y de la lluvia,

las escondí en un nicho y las soplé,
dormí tranquilo en su calor fingido,

luché contra las tribus extranjeras
a mí, asé tubérculos preciosos

tan solo con su inerte indiferencia.
Alrededor alcé ciudades blancas

y piedras con el gesto de promesas,
familias, templos, dioses y aristócratas.

Y se volvieron blancas y los árboles
murieron con los viejos de su sombra,

los hombres y mujeres fueron blancos,
estériles maderos asexuados,

sus lenguas se volvieron obsidiana,
mataron y murieron todos, todos.

Un ángel vino raro a consolarme:
<< De nuevo, siempre el mismo error de siempre,

la exhumación del virgen Prometéo.
Mas no vendrás, pues solo tienes estas

cenizas sucias que llevaste de
tus manos blancas a tu boca roja,

tan poca es tu verdad.>>

1 comentario:

Incognita dijo...

seguro que no tiene nada que ver, pero... ¡quien quiere saber y con ello, dejar de ser niño? yo no desde luego
cuando te vuelva a ver, me dices de que va de verdad