sábado, 5 de junio de 2010

Juego de niños

La vida se complica.
                               Como un puzzle
con piezas extraviadas.
El juego va cambiando y alguien pierde
solemnidad adrede.

Puños de tierra vuelan a los ojos,
tu piel morada de cadáver bello
o solo de pegarse la aurora en tu sudor.

Se mueven las paredes en silencio,
cambia el hogar de noche.
Quiero vivir en la mitología
de los que se levantan siempre tarde
y tienen zumo recién hecho y frío.

Y entre nombrar la tierra y nombrar los ojos
se juntan lo húmedo y lo duro.
Alguien espera turno.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

El hogat cambia todas las noches.
Amanezco dentro de un cuerpo cada vez. Somos todas las piezas y ninguna. No nos sirvió de nada hacer cola.

Ana (Cádiz)

Anónimo dijo...

Hogar*

Maríal dijo...

El juego siempre va cambiando (no hay alternativa), pero lo mejor es perder solemnidad, y más si es adrede.

Me gusta.(Y lo que tú ya sabes está perfecto).