martes, 28 de octubre de 2008

no se, por qué


con cariño, desde el edén incendiado
por una litrona abandonada.
Aitor J. Zancajo


Quererte es no querer que nada cambie,
que sea cada día diferente.

Dejar que la mitología aumente
(que la calleja lleve las letras de tu nombre
y descubrir una ciudad en otros ojos)
y no cortar aquello
que tanto me ha gustado: tu libertad radiante,
las alas con las que sacudes madrugadas,
con las que vuelves sana y salva del trabajo.

Quererte es que tu cama
me espere como los conventos sordos,
como la espuma de la mar anochecida,
soñar con Barcelona o con la Atlántida,
citar un verso en un descuido y provocar el caos,
y, sobre todo,
desentenderse de lo que se pueda perder
porque vivir no implica
ganar -y hay tanto que ganar contigo-,

sino descubrir,

y entre otras cosas, cada noche al acostarse
saber que hemos vivido un día más.

Quererte es no matarme,
por eso
me gusta tu sonrisa, estimo tu silencio,
calculo la pasión con que me rozas
y bebo sin cuidado.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusta

Anónimo dijo...

Esta vez si que soy yo...Una fiel seguidora ;)

mo dijo...

Querido primo!!
Pero que jodío el niño, por fin he podido ver esto del blog, felicidades de parte de tus primas y tios bilbainicos. Te queremos.

Anónimo dijo...

Un bello poema.

_Estherbis
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